Veredictum
Un caso al día. Tú juzgas.
Caso Nº 023 · 27 de agosto de 2026
trabajoreglasdinero

Pagó las veinticuatro quincenas de la rifa y renunció el quince de diciembre. En la posada salió su papelito para la pantalla.

La rifa de fin de año de Logística Camarena empezaba, técnicamente, en enero. Doscientos pesos por quincena que Sonia, de contabilidad, descontaba de la nómina con la misma puntualidad con que cobraba el café soluble. Nadie recordaba quién había inventado el sistema, pero funcionaba: para noviembre ya se acumulaban premios en la sala de juntas de la oficina de Guadalajara, y el premio grande, una pantalla de sesenta y cinco pulgadas, pasó dos semanas en su caja junto a la fotocopiadora, para que todos la fueran saludando al pasar.

Gaby llevaba seis años en facturación. Era la que organizaba los intercambios, la que se acordaba de los cumpleaños, la que cubría los viernes a quien tuviera festival escolar. En agosto le cambiaron de jefe. En septiembre le quitaron los clientes grandes, por reestructura. En octubre le pidieron que capacitara al nuevo, que resultó ser sobrino de alguien de dirección. El quince de diciembre entregó su renuncia, firmó su finiquito y se despidió con una taquiza que pagó de su bolsa. Hubo abrazos, hubo lágrimas de Sonia y hubo un "esto ya no va a ser lo mismo" que pronunció hasta el de sistemas, que no habla.

La posada fue el veinte, en el salón de siempre. La tómbola era una pecera forrada de papel metálico. Rodrigo, que se sentaba frente a Gaby desde 2019 y que era, según los dos, su mejor amigo de oficina, quedó encargado de sacar los papelitos, porque el año anterior había ganado él y se consideraba que ya no tenía suerte pendiente. Sacó la freidora para mantenimiento, la bicicleta para una de ventas, y cuando desdobló el último papel se quedó un segundo callado antes de leerlo.

—Gaby.

Hubo un aplauso que arrancó fuerte y se fue desinflando, como cuando alguien recuerda algo a media fiesta. Lorena, de Recursos Humanos, esperó a que terminara.

—Habría que revisar el reglamento —dijo, con el tono de quien avisa que va a llover.

El reglamento existía. Lo había redactado en 2012 un gerente que ya no trabajaba ahí, y vivía en una carpeta compartida que nadie abría. Artículo cuarto: podrán participar en el sorteo los empleados activos al momento de la rifa. Rodrigo señaló que el artículo sexto limitaba los premios a quinientos pesos, y que nadie había protestado por la pantalla. Lorena respondió que una cosa no quitaba la otra.

Los números tampoco ayudaban a ponerse de acuerdo. Gaby había pagado las veinticuatro quincenas completas: cuatro mil ochocientos pesos, y a nadie se le había ocurrido devolvérselos con el finiquito. Sonia propuso reembolsarle su dinero y volver a rifar la pantalla. Ventas dijo que eso era cambiar las reglas después del gol. Mantenimiento dijo que el boleto es el boleto. Alguien preguntó, en voz baja, qué papelito salía si se anulaba el de Gaby, y después juró que preguntaba por pura curiosidad.

Gaby no había ido a la posada: mandó su papelito con Rodrigo, como lo mandaban otros años los de la bodega foránea. Cuando él le llamó para contarle, ella se rio primero. Luego se quedó callada un momento.

Minutos después mandó al grupo la foto de sus doce comprobantes de descuento, sin ningún comentario.

El grupo de WhatsApp "Rifa 2025" registró esa noche ciento cuarenta mensajes, dos audios de más de tres minutos y una encuesta que alguien creó y borró antes de que terminara de votarse. Rodrigo defendió a Gaby en el grupo grande y, en un chat aparte, le preguntó a Lorena si de verdad no había forma de arreglarlo sin hacer olas.

Lorena guardó la pantalla en su oficina, para que no se prestara a malentendidos. Rodrigo se quedó con el papelito en la cartera y se lo enseñaba a quien quisiera verlo, aunque también admitía, si le insistían mucho, que el reglamento decía lo que decía. El lunes habría junta para decidir. El domingo, alguien subió al grupo la foto de una pared de sala con el mueble recién despejado, y la borró once minutos después.

—Yo pagué mi rifa completa. Pero no quiero hacer drama. Ustedes sabrán.

¿La junta del lunes debe entregarle la pantalla a Gaby?

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